El comercio mundial sigue afectado por los rebrotes de Covid 19 en Shanghai

El confinamiento forzoso que vivió China, en particular Shanghái por los rebrotes de coronavirus en marzo y abril de este año ha repercutido de manera importante, afectando el comercio mundial.

Casi un tercio de las mercancías que salen del puerto de Shanghái se encuentran retenidas debido al confinamiento ordenado por las autoridades chinas, debido a los rebrotes del COVID 19. Esto ha provocado escasez y alza de precios a nivel global. Por esta causa las exportaciones del mayor puerto de contenedores mundial han caído casi un tercio. Los retrasos y la escasez en las importaciones estadounidense y europeos, para los productos chinos es un hecho, especialmente en el rubro de electrónica.

La información proporcionada por el Instituto de Economía Mundial mostró graficas en donde se aprecia una caída brusca en los volúmenes de carga con salida de Shanghái, mientras que el volumen de otros puertos se mantiene estable.

Otros datos portuarios muestran que el volumen medio diario de 140 mil contenedores se ha reducido a 100 mil contenedores.

En opinión de los expertos financieros del organismo mencionado, “parece que la fabricación se ha desacelerado en la región de Shanghái y las mercancías no han llegado al puerto para su carga en los buques portacontenedores”.

Actualmente la capital financiera de China continental es la más afectada por esta cuarta ola de la pandemia, con niveles no registradas desde el inicio en febrero de 2020. A finales de marzo, las autoridades locales han decretado medidas muy estrictas y un confinamiento masivo, con el objetivo de “cortar” la transmisión e identificar las fuentes de contagio activas. 

La población de 26 millones de habitantes se ha visto enfrentando una dinámica distinta y en algunos casos extrema, las autoridades han obligado a personal de los bancos, trabajadores de fábricas, funcionarios de diferentes dependencias a dormir en sus respectivas oficinas. Uno de los sectores o tal vez el más afectado es el de los electrónicos, las fabricas de la región que rodea a Shanghái se especializan en la exportación de productos electrónicos de gama media y alta.

Una de las consecuencias de este importante retraso de los bienes en alcanzar su destino es que alimentarán la inflación, que actualmente afecta a nivel global. Los expertos en el tema afirman que este verano los bienes de consumo escasearían y los países europeos serán posiblemente, los más afectados por los retrasos, especialmente Alemania quien maneja un tercio de su comercio marítimo con China a través del puerto de Shanghái. El porcentaje del comercio afectado actualmente, entre ambas naciones, se estima en un 8%, sin embargo, puede subir a un porcentaje de dos dígitos. Por un lado, está es problema de los buques “estacionados” en el puerto, por otro lado, el retraso en el envió de mercancías de las fábricas al puerto, debido a la situación sanitaria y al confinamiento.

La cadena de suministro que ya se estaba afectada, con los retrasos inevitables se verá con problemas mayores. En un principio de la pandemia el cierre o parálisis de la economía mundial obligó a empresas de transportes a cancelar sus planes de envío. Esto obligó a un “estacionamiento” forzado de buques portacontenedores frente a costas de los puertos occidentales y chinos. Esta situación se ve replicada en la actualidad y como consecuencia, más de tres cuartos de los puertos del mundo han experimentado tiempos de espera inusualmente largos en los últimos dos años. 

La atención se centra ahora en resolver y dar una solución efectiva, pero una solución rápida no se vislumbra. Más bien, se estima un empeoramiento antes de una mejora, es una opinión no alentadora, pero al parecer realista. La advertencia por parte de directivos del Instituto de Economía Mundial es que las cadenas de suministro no volverán a la normalidad este año, porque los cuellos de botella en el transporte marítimo siguen siendo una realidad y la resolución no será ni rápida ni fácil. La responsable de la actual emergencia sanitaria en Shanghái es la sub variante ómicron BA.2 del coronavirus, para la cual, al parecer, las vacunas chinas no crean una inmunidad tan buena como lo hacen las vacunas occidentales. 

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