Por Lic. Susana Meza Serrano

Unión Africana: Integración y colaboración continental con una Agenda al 2063

Cuando escuchamos sobre África, vienen a nuestra mente imágenes de ecosistemas diversos, que van desde la sabana hasta el desierto, cubriendo la selvas y grandes ríos, cuyos elementos permiten una fauna única y suelos ricos en minerales. 

El Continente Africano, con más de 1,362 millones de habitantes, es el tercer continente más poblado del mundo, tiene una larga y accidentada historia geológica, humana, política, económica, social y cultural, que conforma un mosaico de razas, lenguas, religiones, estados y economías.

Durante los últimos 20 años, África ha superado las expectativas regionales e internacionales en cuanto al crecimiento económico. La tendencia viene desde finales del siglo pasado y se proyecta que este año logre que el continente crezca un 3.4 %  en su PIB de acuerdo al Banco Africano de Desarrollo, sin embargo el impacto de la pandemia tiene y tendrá implicaciones directas en el desarrollo del continente bajo todos los órdenes, desde el humanitario hasta el azote del cambio climático, pasando por los rubros económicos y de inversión.

África, es un continente consciente de su historia, valor y proyección, es por ello que desde 1963, los Jefes de Estado de 32 países africanos independientes, se reunieron en Addis Abeba Etiopía, para firmar la Carta que crea la primera institución continental: “La Organización de la Unidad Africana” (OUA), cuya visión fue reconocer la justicia, libertad, y dignidad, para el logro de las aspiraciones legítimas de los pueblos africanos, coordinando  la cooperación para el desarrollo, así como, salvaguardando la soberanía e integridad territorial de los Estados miembros y la promoción de la cooperación internacional. 

Fue en el año de 1999, que los Jefes de Estado y de Gobierno de la Organización de la Unidad Africana (OUA), emitieron la “Declaración de Sirte”, en la que se pedía el establecimiento de una Unión Africana (UA), con el propósito de acelerar el proceso de integración del continente para permitirle al África desempeñar su papel legítimo en la economía mundial; es de esta manera, que surge la Unión Africana, el 26 de mayo de 2001 en Adís Abeba, Etiopía y que comenzó a funcionar el 9 de julio de 2002 en Durban, Sudáfrica.

Dentro de los objetivos principales de la Unión Africana podemos mencionar: el lograr una mayor unidad y solidaridad entre los países africanos y sus pueblos, acelerar la integración política y socioeconómica del continente, promover la paz, la seguridad y la estabilidad en el continente, promover los principios e instituciones democráticas, promover y proteger los derechos humanos, desarrollar y promover políticas comunes sobre comercio, defensa y relaciones exteriores, establecer las condiciones necesarias que permitan al continente desempeñar su papel legítimo en la economía mundial y negociaciones internacionales, promover el desarrollo sostenible a nivel económico, social y cultural, coordinar y armonizar las políticas entre las comunidades económicas regionales existentes y futuras para la consecución gradual de los objetivos de la Unión Africana, y avanzar en el desarrollo del continente promoviendo la investigación en todos los campos, en particular en la ciencia y la tecnología. 

Cada uno de estos objetivos y sus actividades, se llevan a cabo a través de varios órganos, que va desde la Asamblea de Jefes de Estado y de Gobierno, el Consejo Ejecutivo, el Comité de Representantes Permanentes (PRC), comités técnicos especializados (STCs), hasta el establecimiento de instituciones financieras continentales, como el Banco Central Africano (BCA), que está previsto complete su proceso en el año 2028 y será el emisor exclusivo de la moneda única africana “el afro”,  por lo que el BCA, será también el encargado de regular y supervisar la industria bancaria africana, así como de la fijación de intereses oficiales y tipos de cambio; conjuntamente con la administración del gobierno africano, por otro lado encontramos el Banco Africano de Inversiones y el Fondo Monetario Africano, todo ello para articular el mundo financiero y económico de la Unión Africana.  

Hoy día 55 Estados miembros, conforman la Unión Africana: Angola, Argelia, Benín, Botsuana, Burkina Faso, Burundi, Cabo Verde, Camerún, República Centroafricana, Chad, Comoras, República del Congo, República Democrática del Congo, Costa de Marfil, Egipto, Eritrea, Etiopía, Gabón, Gambia, Ghana, Guinea, Guinea-Bisáu, Guinea Ecuatorial, Kenia, Lesoto, Liberia, Libia, Madagascar, Malaui, Malí, Marruecos, Mauricio, Mauritania, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, Ruanda, Sahara Occidental, Santo Tomé y Príncipe, Senegal, Seychelles, Sierra Leona, Somalia, Suazilandia, Sudáfrica, Sudán, Sudán del Sur, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda, Yibuti, Zambia y Zimbabue. 

Todos estos países de manera conjunta buscan a pesar de las grandes complicaciones que la pandemia significa para cada uno de ellos, concretar la Visión Panafricana de un África integrada, próspera y pacífica, con “la Agenda 2063”, que es el plazo marcado para alcanzar los objetivos de unificación, buscando posicionar al África como potencia mundial.

La necesidad de visualizar una trayectoria de desarrollo es importante, ya que África necesita revisar y adaptar su programa debido a los cambios estructurales en curso; aumento de la paz y reducción del número de conflictos; crear oportunidades emergentes de desarrollo e inversión en áreas como la agroindustria, ya que África puede ser un muy importante proveedor de alimentos para el mundo. 

Con base a lo anterior, se ha diseñado la Agenda 2063, que otorga una gran importancia al papel que desempeña el comercio en las economías en desarrollo y reconoce que el comercio es y será un motor poderoso para el crecimiento y el desarrollo de la propia Unión. En África, las barreras comerciales han dado lugar a una economía regional fragmentada que, con el tiempo, ha posicionado el papel de África en el mercado comercial mundial como proveedor fundamental de materias primas a cambio de productos manufacturados, y ha hecho que la participación del continente en los negocios internacionales sea menor. Los desafíos que plantean las fluctuaciones constantes de los precios de los productos básicos y el limitado valor agregado de África a sus recursos naturales hacen que el continente sea vulnerable a las crisis externas derivadas de la dependencia de este tipo de exportaciones.

La iniciativa de la Agenda 2063, considera el Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), que se refiere a una zona geográfica continental donde los bienes y servicios se mueven entre los estados miembros de la Unión Africana sin restricciones. El AfCFTA tiene como objetivo impulsar el comercio “inter-africano” proporcionando un acuerdo comercial integral y mutuamente beneficioso entre los estados miembros, que cubra el comercio de bienes y servicios, inversiones, derechos de propiedad intelectual y política de competencia. Otros marcos continentales incluyen el Plan de Acción para el Desarrollo Industrial Acelerado de África (AIDA), cuyo objetivo es movilizar recursos tanto financieros como no financieros y mejorar el desempeño industrial de África, por otro lado, se ha creado la Visión Africana Minera (AMV), que tiene como objetivo promover la transparencia, responsabilidad social y cumplimiento tributario en la industria extractiva, para sustentar el crecimiento sostenible y desarrollo socioeconómico.

Las iniciativas de la Unión Africana en el sector comercial se consideran fundamentales para inducir inversiones, mejorar la transformación estructural y el desarrollo de cadenas de valor regionales, impulsando las oportunidades de empleo; aumentando la seguridad alimentaria mediante la reducción de las barreras comerciales sobre los productos agrícolas, para una mayor competitividad de los productos industriales africanos aprovechando las economías de escala de un mercado continental, previendo una industrialización que apoye  la estructura social y económica del continente.

África, un continente que se ha unido para demostrar al mundo su fuerza, alcance y progreso, a pesar de la adversidad y el dolor que por siglos la ha confrontado, pero que le está permitiendo alcanzar con legítimo esfuerzo ser una brillante Unión Africana con una clara visión para hacer honor a su lema: “Un África próspera, pacífica e integrada”.

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