Los nuevos líderes Talibanes en Afganistán enfrentan una severa crisis económica

Por Alexandru Otero Tamayo M.

Los nuevos líderes Talibanes en Afganistan enfrentan una severa crisis económica

Los nuevos líderes talibanes en Afganistán se están enfrentando una crisis económica severa e inmediata, en la medida en que la ayuda y el flujo financiero internacional se están desvaneciendo, sin embargo, los economistas no subestiman su habilidad de continuar la gobernabilidad de la economía del país, estimada en 20 mil millones de dólares, aun siendo un paria en la escena financiera internacional.

La preocupación que prevalece es la estabilidad de la economía interna y la de la divisa, así lo expresó un alto funcionario del Banco central, el Sr. Ajmal Ahmadi, quién abandonó el país tras los hechos violentos recientes registrados por las milicias afgana. Afirmó que Afganistán está enfrentando una dura crisis económica, mientras su divisa experimenta una profunda depreciación, con el prospecto de una inflación galopante y una escasez de importaciones en rubros esenciales de la economía.   Nasser Saidi, experto en economía del Oriente Medio, declaró que es una situación de muchos retos y la estabilidad macro económica no se puede mantener a corto plazo. Sin embargo, a medio y largo plazo, si se logra un arreglo político y se reestablecen las relaciones con los Estados Unidos, la Unión Europea y otros países del Golfo, estas pueden empezar a estabilizarse. Este banquero fue vicegobernador del Banco central del Líbano en varios periodos, asimismo subrayó que en esta situación China y otros países no occidentales verían ventajas económicas y de estrategia en Afganistán, bajo el régimen talibán.

Aseguró que por ahora el escenario económico actual es un total chaos. Aun antes de la entada reciente de los talibanes, con la reciente caída simbólica de Kabul, la economía de Afganistán se encontraba en un verdadero desastre, la llamó una operación fantasma, que podría sobrevivir solo con la ayuda y las donaciones del exterior, exportaciones ilegales de narcóticos y una administración con un alto nivel de corrupción.

En las dos décadas de ocupación occidental, al principio, la economía afgana registró un ritmo de crecimiento rápido y sostenido, justificado principalmente por el gasto de los norteamericanos en la operación militar y hasta cierto punto la infraestructura urbana. Hasta 2015 la actividad económica y los estándares de vida habían mejorado de una manera acelerada. Sin embargo, estos avances se vieron detenidos en los últimos 5 años, en la medida en la que la ayuda internacional se ha ralentizado. El PIB per cápita, aun con los apoyos externos ascendía a tan solo 507 dólares por año, de acuerdo con los datos del Banco Mundial, ubicando a Afganistán en una posición muy baja para los estándares de bienestar en el mundo. Ahora enfrentan sin duda, un escenario con un colapso generalizado en donde la recuperación no tiene ningún proyecto o estructura para llevarse a cabo. El regreso de Afganistán a un estatus de paria a nivel internacional es inminente, según la opinión de Gareth Leather, un economista asiático ubicado en Londres que trabaja para Capital Economics. Las donaciones que eran de vital importancia para la sobrevivencia, a todas luces desaparecerán, al menos hasta que se vea alguna claridad en cuanto al tipo de gobierno que los talibanes quieren instaurar.

Las fuerzas militares estadounidense han fijado su retirada y con esto se suspendió el acceso a 9 mil millones de dólares existentes en reservas externas, guardadas en territorio norteamericano en nombre del Banco Central Afgano. Como los EU fueron los que mayor apoyo financiero aportaron a lo largo de los 20 años que han permanecido en este territorio, y haber gastado 3 trillones en la ocupación, esto será un reto enorme para el nuevo régimen. El Congreso de los Estados Unidos, a través de una carta dirigida a Janet Yellen, secretaria del Tesoro estipuló el claro rechazo hacia un apoyo financiero para un “régimen con historial de apoyo para las acciones terroristas en contra de los EU y sus aliados.”. Por si fuera poco, el Fondo Monetario Internacional ha cortado cualquier acceso hacia prestamos explicando que “una falta de claridad dentro de la comunidad internacional” y ha determinado la suspensión de un préstamo de 370 millones que hubiera tenido efecto inmediato. Otras instituciones occidentales, que se esperaba hubieran realizado inversiones, en circunstancias diferentes, con estabilidad principalmente, están convencidas de seguir el ejemplo del FMI y de los EU.

Entonces, ¿qué tipo de escenario económico podemos esperar, bajo el régimen talibán con el fin de compensar la falta de ayuda internacional?, bueno los talibanes comienzan con algunas ventajas. Han tomado el control sobre una economía de un país con 38 millones de habitantes, muchos de ellos, aspirantes a pertenecer a una clase media, con todos los beneficios de una economía de consumo, especialmente en las grandes ciudades. Que tanto desean los talibanes acomodar estos deseos o aspiraciones, está por verse. Los talibanes también tienen alguna experiencia en manejar la economía, porque han manejado la economía de alunas regiones afganas por muchos años. Y han desarrollado un sistema de impuestos que les permitió adquirir armas y recursos y también a enfrentar a las fuerzas militares norteamericanas y el mismo gobierno de Kabul.  “Han controlado las rutas comerciales hacia otros países por algún tiempo, esto les permitió financiar el movimiento talibán, pero esto no será suficiente para financiar un gobierno entero.” De acuerdo con el analista experto en Afganistán, David Mansfield, la mayor parte de los ingresos en el pasado fue a través de los impuestos aplicados a los bienes legales, las drogas no han sido tan importantes como fuente de ingresos para los talibanes, como muchos declaran. 

Sin embargo, los grandes cultivos de opio en Afganistán- de los cuales cobran impuestos- representan sin duda una importante fuente de ingresos y su desarrollo ha sido sostenido todo el tiempo de la ocupación estadounidense. En 2020 el crecimiento de estos cultivos registró un 37% y ha habido algunos reportes sobre el hecho de que los afganos fueron involucrados en la manufactura de ingredientes básicos para la producción de las metanfetaminas, para su exportación. El vocero del régimen talibán afirmó que desean hacer de Afganistán un país libre de drogas, e hizo un llamado a la comunidad internacional por su apoyo pera lograr este objetivo y reconstruir la economía afgana. Si este objetivo desean hacerlo una realidad, tendrían que regresar a los bienes y servicios que tradicionalmente exporta el país como las alfombras y tapetes, frutos secos, plantas medicinales- de los cuales, ningún producto puede ser considerado como generador de bienestar en una economía global moderna.

Pero los talibanes tienen un as “económico” bajo la manga, representado por los minerales y las minas. Los economistas evalúan estos recursos en 3 trillones de dólares, el país cuenta con minas de cobre y bauxita y con minerales raros y con litio, que tienen una alta demanda para las tecnologías de comunicación y para las fuentes de energía renovable.

Asimismo, los expertos estiman que se vislumbran acuerdos con China, para la explotación de los recursos naturales afganos, situación que resultará en beneficio del gigante asiático, como consecuencia de la retirada de los norteamericanos de la región. Por parte de los chinos, afirman los especialistas, no llegará una ayuda, sino, inversiones en infraestructura y en explotación de los recursos naturales. Si Afganistán se afilia a la iniciativa de la ruta de seda china, la mejora en la economía afgana será un hecho.   Una delegación de talibanes visitó China a finales de julio, en un intento de conseguir ayuda china para la reconstrucción económica afgana. En la arena internacional hay otros países que pueden llenar el hueco provocado por la retirada de los norteamericanos, Pakistán, Irán y Rusia son socios comerciales importantes y seguramente no serán intimidados por el nuevo régimen talibán. Por otro lado, los países árabes del Golfo pueden ser convencidos de participar en la reconstrucción del país porque ellos no quieren un Afganistán desestabilizado, también podrían ser interesados en explotar los recursos naturales. Qatar en este sentido, ha jugado un papel importante. 

Los talibanes aseguran que hoy están renovados, una organización distinta al movimiento de 1999, y que han aprendido las lecciones. La manera en la que resolverán la grave crisis que atraviesa Afganistán en todos los niveles, será sin duda la tarea mas desafiante, solo el tiempo dirá si la competencia del nuevo régimen podrá solucionarla y comenzar una etapa de reconciliación social y reconstrucción económica tan urgente.

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