El cierre de un acuerdo histórico entre la Unión Europea y Mercosur tras 25 años de negociaciones

Está prevista para el 17 de enero la firma del mayor tratado comercial entre la unión Europea y Mercosur, en Asunción, la capital de Paraguay.

Esta semana la presidenta de la Comisión europea, Ursula van der Leyen viajará a Asunción para cerrar un acuerdo comercial largamente ansiado y esperado, poniendo fin a 25 años de negociaciones frustradas. En este acuerdo participarán 27 estados miembros del bloque europeo y del lado de Mercosur, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay. Este mercado gigante abarcará mas de 740 millones de personas, dando apertura a la mayor zona de libre comercio del mundo. Fue un logro grande, ya que superó la principal oposición lidereada por Francia, impulsada por el sector de los agricultores galos.

En palabras de Ursula Von der Leyen, “concluimos las negociaciones para el acuerdo Union europea-Mercosur. Es el comienzo de una nueva historia”, al anunciar junto con los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay este momento histórico, tras un largo periodo de negociaciones. Continúo diciendo la presidenta de la Comisión Europea, “que ahora espero discutirlo con los países europeos”, refiriéndose al refrendo necesario por parte de la mayoría de los países miembros del bloque europeo.

Por su parte, el presidente de Brasil, Lula da Siva celebró el anuncio diciendo que “después de  años de intensas negociaciones, hoy tenemos un texto moderno y equilibrado, que reconoce las credenciales ambientales del Mercosur.”  El presidente del Uruguay, Luis Lacalle Pou subrayo que:” Es importantísimo que el mundo se nos abra”. A pesar de muchos tropiezos y de momentos de parálisis en las negociaciones, gracias al empuje dado por Brasil, pero también por Alemania y España, los bloques metieron el acelerador y acordaron este pacto antes de la llegada de la guerra arancelaria del gobierno de Trump. En el caso europeo, es la Comisión Europea y no los gobiernos, la encargada de negociar los acuerdos comerciales, tal como lo estipulan los estatutos del bloque europeo.

Sin embargo, hay países como Francia e Italia, quienes manifestaron que a pesar de que ambas partes bloques) se entendieron sobre el texto, el proceso de ratificación se enfrentará con un muro de resistencia, por la protección del sector agropecuario, que considera condiciones injustas, por competir en inferioridad de condiciones con el Cono Sur. Francia ha declarado en numerosas ocasiones su oposición y la ministra francesa de comercio exterior, Sophie Primas fue clara al afirmar: “hoy no es claramente el final de la historia. Lo que pasa en Montevideo no es una firma del acuerdo, sino simplemente una conclusión política de negociaciones. Esta solo compromete a la Comisión, no a los estados miembros”. Francia no es la excepción en cuanto su posición al pacto, países como, Polonia, Austria y Países Bajos también muestran su reticencia a firmar este acuerdo comercial con Mercosur.

Greenpeace recalcó su posición respecto al pacto comercial entre los dos bloques, en una declaratoria en Bruselas, calificándolo de “toxico”. Lis Cunha, vocera de esta ONG afirmó que “veinticinco años de conversaciones secretas a puertas cerradas resultaron hoy en un entendimiento que aumentará el comercio de carne, pesticidas y plásticos con consecuencias desastrosas sobre Amazonia, sobre el clima y los derechos humanos”. Hizo un llamado a todos los políticos europeos y los sudamericanos del Mercosur a escuchar la amplia oposición pública y asumir su responsabilidad, al votar en contra.

Del lado de los optimistas están Alemania y España. Olaf Scholz, el Canciller alemán celebró “que el acuerdo político entre los países de la UE y Mercosur está allí, se superó el obstáculo más importante”.

Ursula von der Leyen, atenta a las preocupaciones en Roma y en Paris dijo: “escuchamos las preocupaciones de nuestros agricultores y actuamos en consecuencia. Este acuerdo incluye robustas salvaguardas para proteger nuestro sustento”.

Mercosur es un bloque fundado en 1991 integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay y al que recientemente se integró Bolivia y recibió a Panamá como miembro asociado externo.

De los jefes de estado sudamericanos integrantes del Mercosur, en la primera cumbre a la que asistió el presidente de Argentina, Javier Milei fue contundente al declarar: “El Mercosur que nació con la idea de profundizar nuestros lazos comerciales, terminó convirtiéndose en una prisión que no permite que sus países miembros puedan aprovechar sus ventajas comparativas ni su potencial exportador”.

El Mercosur no permite a sus miembros negociar acuerdos con terceros sin la anuencia de los demás miembros.

Próximamente veremos si la voluntad política y la presión que pueda ejercer un país como Alemania en primer lugar, como principal economía del bloque europeo supera los obstáculos y reticencias de otros y la todavía patente oposición de  estos socios europeos.

Concluimos las negociaciones para el acuerdo Union europea-Mercosur. Es el comienzo de una nueva historia”

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