El secretario de Economia de Mexico, Marcelo Ebrard y el ministro de Comercio Exterior de Corea, Yeo Han del Sur.
Inversiones
México y Corea del Sur decidieron dejar de lado, al menos por el momento, la posibilidad de negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) bilateral y optaron en cambio por avanzar hacia un “marco formal” de cooperación para comercio e inversiones, en una decisión que refleja tanto el interés mutuo por fortalecer la relación económica como las reservas estratégicas de México frente a una apertura comercial más amplia con la economía asiática.
El anuncio se produjo tras la reunión celebrada entre el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, y el ministro de Comercio de la República de Corea, Yeo Han-koo, quienes revisaron el estado de la relación económica bilateral y analizaron nuevas oportunidades de cooperación industrial, tecnológica y de inversión.
La Secretaría de Economía informó que ambas naciones acordaron profundizar los mecanismos de colaboración económica existentes sin avanzar, por ahora, hacia un TLC integral, una posibilidad que durante más de dos décadas ha sido objeto de negociaciones intermitentes, expectativas empresariales y también de fuertes resistencias dentro de ciertos sectores productivos mexicanos.
La idea de un acuerdo comercial bilateral comenzó a tomar forma desde 2005, cuando ambos gobiernos iniciaron conversaciones exploratorias para negociar un Tratado de Libre Comercio. Sin embargo, pese al interés permanente de Corea del Sur, las negociaciones avanzaron lentamente debido a la cautela de México, particularmente por las preocupaciones de diversos sectores industriales nacionales que advertían sobre el impacto que una mayor apertura podría tener en ramas sensibles como la automotriz, siderúrgica, electrónica y manufacturera.
Corea del Sur ha sido históricamente uno de los países más interesados en concretar un TLC con México, principalmente por la importancia estratégica del mercado mexicano como plataforma exportadora hacia América del Norte gracias al T-MEC. Para Seúl, un acuerdo con México permitiría fortalecer su presencia industrial en la región y ampliar sus cadenas globales de suministro.
En contraste, México ha mantenido una posición más reservada. Aunque públicamente el gobierno mexicano anunció el 2 de marzo de 2021 el inicio de negociaciones para el ingreso de Corea del Sur a la Alianza del Pacífico y la eventual reactivación de un TLC bilateral, posteriormente fue el propio gobierno mexicano quien decidió poner en pausa dichas conversaciones.
En aquel entonces, Marcelo Ebrard —quien se desempeñaba como secretario de Relaciones Exteriores— explicó que México necesitaba primero “diseñar los objetivos” que deseaba alcanzar antes de avanzar hacia una negociación formal de libre comercio. Detrás de esta postura subyace la intención del gobierno mexicano de evaluar cuidadosamente qué beneficios concretos obtendría el país y cómo evitar un posible desequilibrio comercial aún mayor con Corea del Sur.
La preocupación mexicana no es menor. Actualmente existe una marcada asimetría en el intercambio bilateral. De acuerdo con cifras del Banco de México, en 2025 las exportaciones mexicanas hacia Corea del Sur ascendieron a 6,603 millones de dólares, lo que representó un incremento interanual de 7.1%. Sin embargo, las exportaciones surcoreanas hacia México alcanzaron 23,070 millones de dólares, evidenciando un importante superávit a favor de Seúl.
México exporta principalmente minerales de zinc, autopartes, concentrados y minerales de metales preciosos, chatarra de cobre, circuitos electrónicos integrados y teléfonos. Por su parte, Corea del Sur exporta al mercado mexicano autopartes, automóviles, computadoras, circuitos electrónicos integrados, módulos de pantalla plana, así como discos, tarjetas inteligentes y diversos soportes tecnológicos para almacenamiento y reproducción de información.
A pesar de la ausencia de un TLC, la relación económica entre ambos países se ha fortalecido de manera constante durante los últimos años, particularmente en sectores de alta tecnología, electromovilidad, semiconductores, manufactura avanzada y cadenas de suministro estratégicas.
En este contexto, el nuevo “marco formal” para comercio e inversiones podría representar una fórmula intermedia que permita ampliar la cooperación bilateral sin asumir, por ahora, los compromisos más profundos y políticamente sensibles de un tratado de libre comercio integral.
Para México, la prioridad parece centrarse en construir una relación económica más equilibrada, enfocada en atraer inversiones productivas, transferencia tecnológica y desarrollo industrial nacional antes de abrir completamente sectores que podrían enfrentar una competencia más agresiva por parte de empresas surcoreanas altamente competitivas.
Por su parte, Corea del Sur mantiene el interés estratégico de consolidar su presencia económica en México, considerado uno de los principales centros manufactureros del continente y un socio clave para acceder al mercado norteamericano.
Para México, la prioridad parece centrarse en construir una relación económica más equilibrada, enfocada en atraer inversiones productivas, transferencia tecnológica y desarrollo industrial nacional”.
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