Junta de Paz: ¿utopía empresarial de Trump o última oportunidad de los palestinos en Gaza?

Por: Gabriel Moyssen

Junta de Paz

Bajo el escenario de las bombas israelíes que aún caen sobre Gaza -después de la fase más aguda de un conflicto que Naciones Unidas reconoce como genocidio- y el rechazo de buena parte de la comunidad internacional, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inauguró el 19 de febrero pasado los trabajos de la Junta de Paz que estableció para el territorio palestino, un proyecto de dudosa viabilidad según especialistas.

Sin incluir a los palestinos, ante representantes de 47 países, Trump afirmó que la junta ayudará a la reconstrucción de Gaza y “la enderezará” con el objetivo de transformarla en un “lugar muy exitoso y seguro”, al cabo de una atroz guerra que detonó la sorpresiva incursión a Israel del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas) el 7 de octubre de 2023, con un saldo que el Ministerio de Salud de Gaza cifra en más de 72 mil civiles palestinos muertos pero que una investigación de The Lancet Global Health eleva hasta 186 mil, por causa directa e indirecta de los ataques aéreos, terrestres y navales israelíes.

En Washington, el mandatario estadounidense enfatizó que la junta “demostrará ser el organismo internacional más trascendente de la historia” y, respecto a la posición de los analistas que lo consideran una “mini ONU”, dijo que “trabajará en conjunto” con Naciones Unidas o incluso “las fortalecerá”; sin embargo, también señaló que podría supervisar sus operaciones y resolver otros “puntos críticos” globales. Podría lograr cosas, añadió, “en las que nadie está siquiera pensando ahora”.

El anuncio más destacado de Trump, cuyo discurso se produjo mientras su gobierno concentraba en Oriente Medio “la armada más poderosa” desde la invasión a Irak en 2003 para la guerra con Irán que estalló el 28 de febrero, fue la inversión estadounidense de 10 mil millones de dólares para la reconstrucción, una suma pequeña “comparada al costo de la guerra”, pero que no especificó de dónde saldrá o si el Congreso la aprobó. “Cada dólar gastado es una inversión en la estabilidad y la esperanza de una nueva región próspera y armoniosa”, aseguró.

Nueve países fundadores de la junta ofrecieron otros 7 mil millones de dólares, en especial Qatar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, secundados por Kazajstán, Bahrein, Kuwait, Azerbaiyán, Marruecos y Uzbekistán, al tiempo que la ONU, que calcula en más de 70 mil millones de dólares el costo total de la reconstrucción, aportará 2 mil millones en asistencia humanitaria. Para hacer cumplir el plan de paz de 20 puntos impulsado por Trump y el frágil cese al fuego acordado el 10 de octubre de 2025, Marruecos, Albania, Kosovo y Kazajstán desplegarán tropas al mando del mayor general estadounidense Jasper Jeffers, quien dijo que ascenderán a 20 mil soldados y 12 mil policías.

Alí Shaath, ingeniero civil palestino designado comsionado en jefe del Comité Nacional para la Administración de Gaza, un cuerpo tecnocrático a cargo de restaurar los servicios básicos, estabilizar la seguridad y revivir la economía, agradeció a Trump su “liderazgo y esfuerzos continuos”. Hazem Qassem, vocero de Hamas, en el poder en la franja desde 2006-2007, cuando superó en las urnas y después con las armas a El Fatah, núcleo de la Organización para la Liberación de Palestina y de la Autoridad Palestina que gobierna de forma limitada en Cisjordania, sostuvo que la verdadera prueba para la junta “es su capacidad de obligar a la ocupación a cesar sus violaciones del alto al fuego, cumplir con sus obligaciones e iniciar un genuino esfuerzo de socorro y reconstrucción”.

Más de 600 civiles palestinos han perecido por ataques israelíes desde el cese al fuego y las fuerzas hebreas controlan cerca de la mitad del pequeño territorio entre Egipto e Israel, que enfrentará un nuevo desafío cuando la administración de Shaath intente asumir el mando efectivo.

La riviera de Medio Oriente

El carácter empresarial y privatizador de la junta de Trump, cuyo video de Gaza convertida en una “Riviera de Medio Oriente” escandalizó al mundo en febrero de 2025, mientras las denuncias sobre bombardeos indiscriminados israelíes se sucedían a diario, está patente en la composición y el perfil de sus integrantes. Es el caso del chipriota israelí Yakir Gabay, directivo de Aroundtown SA, gigante inmobiliario con sede en Luxemburgo y cercano a Jared Kushner, yerno y asesor de Trump que lo representa en las pláticas de paz entre Ucrania y Rusia, y jugó un papel semejante con Irán. Gabay, expuso The Jerusalem Post, comenzó a trazar planes para la reconstrucción poco después de la ofensiva de Hamas en Israel y en la inauguración de la junta delineó un proyecto a diez años con 200 hoteles y posibles islas artificiales al estilo de Dubai; incluiría escuelas, hospitales, fábricas, agricultura, trenes, centros tecnológicos, instalaciones deportivas, un puerto y una terminal aérea con “cientos de miles de empleos” en un modelo de “economía libre” respaldado por un fondo soberano, una vez que se remuevan 70 millones de ruinas, miles de túneles y Hamas complete su desarme.

Otro integrante es Marc Rowan, ejecutivo en jefe de Apollo Global, una administradora de “bienes alternativos” que llamó a consolidar bajo una estructura centralizada “libre de conflictos”, los “activos productivos” de Gaza con la construcción de 100 mil casas para 500 mil residentes de Rafah en una primera etapa. La segunda llegaría a 400 mil hogares y más de 30 mil dólares de inversión en infraestructura, detalló al resaltar que tan sólo la franja costera alcanza un valor de 50 mil millones y que el valor total de las obras superaría 115 mil millones de dólares; “sólo necesita abrirse y financiarse”, señaló.

Por su lado, el diplomático Arturo Sarukhán, ex embajador mexicano en EU, subrayó que la junta “representa un giro inaceptable y regresivo hacia el poder centralizado de organismos internacionales y difumina la línea entre los asuntos públicos y privados”, ya que su carta constitutiva “monetiza la seguridad y la paz internacionales, vincula de manera cleptocrática privilegios como la membresía permanente a contribuciones millonarias (mil millones de dólares como condición sine qua non para participar) y coloca las funciones ejecutivas y consultivas en manos del yerno y asociados privados seleccionados por Trump, de manera opaca”. Por ello, explicó en Letras Libres, no es un modelo viable para una organización internacional. “Más que un organismo internacional público, parece -como si fuese Mar-a-Lago- un club privado, con membresía sólo por invitación”, puntualizó.

Sarukhán destacó que la junta “da todos los derechos de construcción y reconstrucción” a Kushner, luego de recalcar que aliados tradiciones de EU como Gran Bretaña, Alemania, Francia, Italia, Canadá, Australia y Japón descartaron incorporarse, al igual que El Vaticano. Agregó que, en el caso del gobierno de México, se olvidó que en la práctica de las relaciones internacionales participar como Estado observador, “es, en sí mismo, validar el ejercicio/foro en cuestión”, lo que resta peso al argumento de la presidenta Claudia Sheinbaum de no haber aceptado la invitación para acudir a Washington como Estado fundador por la ausencia de autoridades palestinas.

Como lo confirma la ofensiva sobre Irán, la incierta reconstrucción tutelada de Gaza, que equivale para muchos críticos a un acto de neocolonialismo similar al discurso del secretario de Estado Marco Rubio en la Conferencia de Seguridad de Múnich del 14 de febrero, es parte de una reconfiguración global empujada por Israel y EU que no se circunscribe a su respuesta después del ataque de Hamas de 2023. Sólo dos días antes del mensaje de Rubio, el gabinete de seguridad hebreo aprobó medidas que abrirán el camino a la anexión formal de Cisjordania y “entierran la idea de un Estado palestino”, en palabras de Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas israelí. También lo expresó, sin ambages, el primer ministro Benjamin Netanyahu, al indicar durante una reunión de su gobierno que “crearemos un sistema entero, esencialmente un hexágono de alianzas dentro y alrededor de Oriente Medio. Este incluye a India, naciones árabes, africanas, mediterráneas y naciones en Asia que no detallaré de momento… La intención es crear un eje de naciones que coinciden en la realidad, los retos y las metas contra los ejes radicales, tanto el eje radical chiíta como el eje radical sunita emergente”.

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