Francia saca adelante la Cumbre del G7 en Evian con acuerdos mínimos

Los presidentes y jefes de estados reunidos en la Cumbre del G7 en Evian, Francia.
Los presidentes y jefes de estados reunidos en la Cumbre del G7 en Evian, Francia.
Por: Gabriel Moyssen

G7

Luego del fracaso de la reunión cumbre del G7 -siete de los países más industrializados del mundo- en Canadá el año pasado, la cambiante coyuntura jugó a favor del presidente francés Emmanuel Macron y su gobierno, que lograron sacar adelante el encuentro anual como país sede con acuerdos y consensos mínimos que, sin embargo, deberán superar la prueba de la persistente volatilidad política y económica, al igual que de los límites de un foro entre aliados.

Como se recordará, el cónclave del Grupo de los Siete (Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón) de 2025 quedó marcado en Kananaskis, Alberta, por un Donald Trump que en plena ofensiva proteccionista y expansionista lo abandonó antes de que finalizara rechazando la mayoría de sus iniciativas, lo que debilitó al “G6”. La abrupta decisión eliminó también la posibilidad de que la presidenta Claudia Sheinbaum, invitada por el primer ministro canadiense, Mark Carney, sostuviera una entrevista cara a cara al margen de la cumbre con su homólogo estadounidense, con quien sólo se ha reunido en una ocasión para el sorteo del mundial 2026 organizado por las tres naciones.

Es por ello que la prioridad francesa para la edición del 15 al 17 de junio pasado en Evian-Les-Bains, en los Alpes, fue alcanzar, como explicaron funcionarios del Elíseo a diversos medios internacionales, “una cumbre de convergencia entre aliados, de gestión de crisis y con resultados concretos”, que, según Macron, se saldó con éxito y constituyó un “momento de unidad” al permitir al G7 alinear sus posiciones mediante nueve documentos conjuntos sobre temas como los desequilibrios económicos globales y las guerras en el Golfo Pérsico y Ucrania. El primero de dichos conflictos, que en su etapa inicial ya había sido en 2025 uno de los motivos que llevaron a Trump a dejar el encuentro, acaparó la atención por el peligro de una escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán, con ramificaciones en Líbano y Yemen, que agudizara la crisis energética y el riesgo de una recesión. Las buenas gestiones diplomáticas de París, en este marco, sirvieron para que al finalizar la reunión los líderes del bloque dieran su respaldo al Memorándum de Entendimiento de Islamabad entre Washington y Teherán -base de sus difíciles negociaciones hasta hoy- que el mandatario estadounidense suscribió en el Palacio de Versalles, después de manifestar su apoyo a la propuesta franco-británica para asegurar la libre navegación en el Estrecho de Ormuz y evitar más daños al mercado petrolero, que aún deberá concretarse.

“Encontramos un gran acuerdo de unidad aquí en el G7”, afirmó Trump. “Esta reunión no podría haber llegado en mejor momento”, destacó justo mientras el alza de los combustibles, la inflación y su creciente impopularidad frenan su beligerancia ante los comicios intermedios de noviembre en EU. Las críticas a los ataques aeronavales contra Irán sin consultarlos, lanzadas por el mismo Macron, el canciller federal alemán Friedrich Merz, la primera ministra italiana Giorgia Meloni y su par británico, Keir Starmer, quedaron relegadas. A cambio, los europeos consiguieron además que Trump, muy escéptico hacia Kiev, expresara su “inquebrantable apoyo para Ucrania” y se sumara al llamado a “incrementar la entrega de capacidades aéreas defensivas, sistemas adicionales, interceptores y capacidades de largo alcance” para el gobierno de Volodymir Zelensky, invitado a la cumbre y quien afianzó su petición de ayuda con algunos de los bombardeos más duros a instalaciones petroleras rusas en el conflicto que estalló en 2022.

Una cumbre de convergencia entre aliados, de gestión de crisis y con resultados concretos”.

Muestras de unidad

En un análisis, el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI) consideró que las muestras de unidad en torno a Ucrania y Oriente Medio resultaron significativas de cara al encuentro del Mecanismo de Cooperación Asia-Pacífico (APEC) en Shenzhen, China, en noviembre, la cumbre del G20 de diciembre en Miami y la edición 2027 del G7 que también se efectuará en Estados Unidos. No obstante, puntualizó que la coyuntura de las guerras se interpuso en el enfoque de la presidencia francesa del grupo, los desequilibrios económicos, con base en la evaluación de que EU mantiene un sobreconsumo, China una sobreproducción y la Unión Europea bajos niveles de inversión que pueden detonar una crisis como la de 2007. Al respecto, Creon Butler, director de Economía Global y Programas Financieros de Chatham House, resaltó que una de las declaraciones de la cumbre reconoció el problema, pero no se formuló una propuesta para Beijing en ese sentido ni para los propios miembros del G7, en especial Estados Unidos por su amplio déficit fiscal. Sólo hubo -aseveró- el señalamiento de que “los países con grandes y persistentes déficit deberían instrumentar políticas que incluyan respaldar el ahorro interno y la consolidación fiscal”.

Este último punto subraya asimismo las contradicciones en las que incurrió el G7, ya que Macron fustigó la sobrecapacidad industrial, los subsidios excesivos y el bajo consumo interno de China, en línea con la declaración del bloque de que “buscamos disuadir y estamos listos para tomar medidas, donde sea necesario de forma coordinada, contra la coerción económica”, pero al mismo tiempo en que Trump -indicó la agencia AP- “socavó ese mensaje” al agradecer a China y Rusia en sus palabras finales en la reunión que se abstuvieran de suministrar armas a Irán durante el conflicto, “porque hicieron mucho mejor” así la posición de Washington.

Butler, por ello, insiste en que Evian exhibió los límites de lo que puede lograrse en el G7 con Trump y enfatizó en su análisis para el think tank británico que urge un nuevo formato para afrontar los principales desafíos globales. La debilidad del grupo, concluyó, no viene de su reducida escala en relación con la economía mundial, pues aún cuenta con importantes herramientas financieras y tecnológicas, sino de que sólo puede influir cuando sus socios comparten valores, confían en sí mismos y están abiertos al debate. Ninguna de esas condiciones se ha mantenido desde que Trump comenzó su segundo mandato; como resultado, muchos de los problemas que afectan a la economía mundial están excluidos de la agenda del grupo y esto le impide proponer soluciones concretas y ser efectivo, recalcó, por lo que una alternativa puede ser el establecimiento de un “tercer polo” sin EU y China integrado por una alianza comercial e inversionista entre la Unión Europea y los doce miembros del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), que incluye a México y genera casi 15 por ciento del Producto Interno Bruto global.

Pluralidad y representatividad

En tanto, la asignatura de la pluralidad y la representatividad del foro fue abordada con la invitación a Brasil, India, Corea del Sur, Egipto y Kenia para intervenir en las discusiones pero desde una óptica que partió -cuando la ayuda al desarrollo se ha desplomado- de los planes del G7 para privilegiar la inversión, garantizar el acceso a energéticos y minerales estratégicos, corregir el desbalance económico y contrarrestar la “ruta de la seda” china, reportó Geneva Solutions, plataforma independiente que cubre el trabajo de los organismos multilaterales con sede en la ciudad helvética. De este modo, no sorprendió que la firma del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva -inmerso en desacuerdos con Trump por la guerra al “narcoterrorismo” y el apoyo estadounidense a la oposición de su país- estuviera ausente de la declaración sobre la epidemia de Ébola en la República Democrática del Congo, recordando que EU abandonó la Organización Mundial de la Salud, ni que tampoco apareciera en el documento que llama a reemplazar los mecanismos tradicionales de asistencia por el “autofinanciamiento”, en un camino opuesto a los Objetivos de Desarrollo Sustentable impulsados por Naciones Unidas.

La presencia del mandatario keniano, William Ruto, agregó, obedeció a que su gobierno respalda la creación de “sociedades mutuas” para alentar el desarrollo, ve con buenos ojos el esfuerzo de Francia para reinventar su presencia en África tras el legado del colonialismo y dispone de atractivos yacimientos de niobio claves para la tecnología de punta y los vehículos eléctricos, aunque ahí también la competencia se ha intensificado para el G7 con la llegada de China, India y los estados del Golfo Pérsico, lo que facilita al continente negociar en mejores condiciones.

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