La modernización del tratado como eje de diversificación y competitividad
México y Unión Europea
La inminente firma de la modernización del acuerdo de libre comercio entre México y la Unión Europea (UE) marca un momento decisivo para la estrategia económica del país. Más allá de la eliminación de aranceles, este nuevo marco redefine las condiciones de acceso, certidumbre y competitividad para el comercio bilateral, en un contexto global que exige diversificación de mercados y mayor integración económica.
De acuerdo con la titular de la Unidad de Negociaciones Comerciales de la Secretaría de Economía, Deborah Alcocer, el nuevo acuerdo contempla la eliminación de aranceles para más del 83% de los productos agroalimentarios, además de la simplificación de trámites aduaneros. “México reforzará su estrategia para diversificar sus mercados y aumentar su presencia en la región europea”, declaró la funcionaria, al subrayar el potencial de un mercado de aproximadamente 450 millones de consumidores, donde actualmente la participación mexicana apenas alcanza el 0.2% de las importaciones agroalimentarias.
En este sentido, Alcocer enfatizó que la modernización del tratado debe entenderse como un instrumento estratégico de largo alcance. “La modernización del acuerdo debe entenderse precisamente como una herramienta estratégica para diversificar nuestro comercio. Esto abre una ventana muy relevante para todos los productores y exportadores mexicanos para que aprovechen el mercado europeo con mejores condiciones de acceso y mayor previsibilidad”, afirmó. Añadió que el alcance del acuerdo trasciende los aranceles, al reducir barreras, agilizar procedimientos y generar condiciones equitativas para empresas de todos los tamaños.
Estas consideraciones fueron expuestas en el foro “México–Unión Europea: Oportunidades y Diversificación Agroalimentaria”, organizado por el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), donde se destacó que el tratado modernizado permitirá consolidar la presencia de productos mexicanos ya posicionados en Europa, como el café, el tequila y el aguacate, al tiempo que abrirá nuevas oportunidades para otros sectores.
Por su parte, el embajador de la Unión Europea en México, Francisco André, subrayó el impacto estructural del acuerdo: “Las oportunidades están en bajar las tarifas, terminar con las cuotas, liberar la gran mayoría de productos que todavía no están bajo el acuerdo actual o bajo tarifas preferenciales. Por la parte cualitativa, traerá la simplificación (en los trámites aduaneros) para los exportadores mexicanos y la protección de productos emblemáticos mexicanos”. El diplomático recordó que, tras más de once años de negociaciones, se espera concretar la firma en las próximas semanas, y destacó que, desde la entrada en vigor del tratado original en el año 2000, el comercio bilateral se ha multiplicado por más de cuatro.
La relevancia de este proceso se amplifica si se considera que la Unión Europea es hoy el principal importador mundial de bienes alimentarios y el segundo destino de las exportaciones mexicanas. “Compramos más de lo que exportamos a México”, señaló André, aludiendo al potencial de crecimiento para el sector agroalimentario nacional.
En la misma línea, el presidente del CNA, Jorge Esteve, destacó la magnitud del mercado europeo, que supera los 750 mil millones de dólares en importaciones alimentarias. “Es un lugar fundamental donde tenemos que estar. Tienen que estar nuestros productos de alta calidad en Europa. La ratificación de este tratado modernizado entre México y la UE abrirá las puertas a oportunidades a todos, en nuestro sector”, afirmó, al tiempo que hizo un llamado a identificar no solo las oportunidades, sino también las barreras que aún persisten.
Desde Bruselas, el jefe de la Misión de México ante la Unión Europea, Rogelio Granguillhome, coincidió en que el sector agroalimentario será uno de los principales beneficiarios del acuerdo. “El tratado ampliará el acceso para numerosos productos mexicanos, pero más allá de eso, su verdadero potencial radica en generar condiciones para una relación más fluida, más predecible y más integrada. La clave será seguir avanzar en materia regulatoria, sanitaria y de estándares”, recalcó.
Finalmente, el subsecretario de Agricultura, Leonel Cota Montaño, reafirmó el compromiso institucional para facilitar el intercambio comercial. “A convertirnos en un aliado y no en un obstáculo”, señaló, al reconocer la importancia de avanzar hacia una diversificación efectiva que reduzca la dependencia de un solo mercado.
En conjunto, la modernización del tratado entre México y la Unión Europea no solo representa una actualización técnica, sino un paso estratégico para insertar al país en nuevas dinámicas comerciales, fortalecer su presencia internacional y ampliar las oportunidades para sus sectores productivos.
México reforzará su estrategia para diversificar sus mercados y aumentar su presencia en la región europea”.
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